En tiempos de Roma, Tricio se llamó Tritium Magallum.
Fue la capital alfarera de la Hispania romana: más de trescientos alfareros dejaron su nombre sellado en el barro. La primera palabra se quedó en la puerta de la bodega. La segunda la guardamos para esto.
Magallum es la casa por dentro. Los vinos que no salen, las añadas que duermen, las ánforas bajo el mar y las conversaciones con quien hace el vino. Se entra dejando el nombre.
SOLO PARA SOCIOS
Lo que no está en la tienda.
Las Ánforas
Trescientas de tierra, trescientas de mar. Cada una con su número.
La Colección
Las nuevas etiquetas de la casa, juntas por primera vez.
El Cementerio
Las añadas viejas que la bodega guarda para quien sepa esperar.
TIERRAS
Cepas que ya estaban aquí antes que nosotros.
Viñedos de noventa a ciento veinte años en Cenicero, en el corazón de la Rioja Alta. Cada vino del club empieza en una de estas parcelas, y el club empieza contándolas.
LAS ÁNFORAS · EL DOCUMENTAL
Del taller de barro al fondo del mar.
Una pieza filmada entre Tricio, el taller del alfarero y el lecho marino donde las ánforas pasan su crianza. Los socios la ven completa.